oportunismo
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Por: Alejandro Saucedo Hernández | @AlexSaucedo

 

Estimdxs lectorxs de Despertar Diarío, nuevamente saludándoles con el gusto de siempre y el día de hoy quisiese cambiar de rubro por una opinión más personal que del eje educativo como hemos estilado últimamente; pero considero que hablar de oportunismo en estas épocas electorales no es algo que debamos tomar a la ligera, es algo por lo que atravesamos y son temas cotidianos (aunque de temporada) que es necesario discutir con la finalidad de que usted amable lectorx tendrá su propia reflexión.

 

En primer lugar, es preciso enmarcar que se ha entendido por el término oportunismo, y en este sentido los académicos establecen que es “toda actitud que aprovecha situaciones y oportunidades momentáneas para el interés propio por encima del común”. Además de ello, tiene algunas características derivado de ese interés propio como el de obviar o incluso dejar de lado principios éticos para lograr metas o para resolver preocupaciones que pueden ser compartidas o individuales.

 

Esto es algo para nada desconocido en época electoral, ya que algunos personajes que denostan el trabajo político y encontrándose al amparo por diversos institutos políticos, salen de sus madrigueras con el único propósito de seguir cobrando en el erario. Dejan sus estilos de vida ostentosos, vistiéndose (según ellos) de pueblo para invitar a los ciudadanos a elegirlos como próximos administradores de algún nivel de gobierno, alegando un interés social que al final resulta solo una promesa hecha al calor de las campañas electorales y con frases que, desde mi punto de vista, insultan la inteligencia de los mexicanos.

 

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Desafortunadamente cada vez es más común ver a estos pseudo actores sociales que buscan solo particularidades, individualismos y no el bien común y social, son aquellos a los que llamamos oportunistas y quienes restan a los diferentes proyectos, que se preocupan no solo por el crecimiento económico de un territorio, sino que pugnan por un desarrollo desde lo endógeno, hasta llegar a todos las latitudes de una demarcación electoral y administrativa, mientras que los primeros (oportunistas) solo se encargan de restar, atacar y exhibirse de forma negativa cuando tendrían que sumar en benéfico de la sociedad en general.

 

Pero ¿será posible identificar a personas oportunistas ?, la respuesta es sí, estas personas cuentan con características específicas que los ponen al descubierto, evidentemente estas características no son presentadas todas en un solo oportunista; sin embargo, todas y cada una de ellas sirven para tener un arquetipo de esta clase de individuos.

 

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Veamos pues estas características: rasgos psicopáticos: no experimentan empatía, capacidad de ofrecer una faceta seductora y carismática que les permite manipular, son frías y calculadoras, se muestran despiadadas aunque no necesariamente a través de la violencia directa, la clave de su capacidad para manipular a otros está en la ausencia de culpa y de empatía; se rodean de personas influyentes – quien es oportunista sabe que las personas con más poder son nodos de relaciones, desde una posición de amistad real o fingida pueden ver una panorámica de las diferentes oportunidades que se les presentan para medrar, procuran mantener contacto con la gente influyente y con buena imagen para beneficiarse de las ventajas de estar cerca y cultivar una buena imagen pública; buscan el eslabón más débil de la cadena – observan un entramado de relaciones en el que se gustaría ganar poder y concentrar su atención tanto en los miembros más influyentes como en aquellos que a pesar de estar en una situación de poder debilitarse y perder relevancia, esto permite que el oportunista este ya preparado para asumir los roles de esta persona caída; aprovecha el chantaje emocional – las personas oportunistas juegan mucho a inyectar ciertas dosis de culpabilidad en las personas propensas a asumir culpas que no les corresponden de esta manera las personas oportunistas se vuelven manipuladoras, extorsionando emocionalmente a los demás;  juegan con los roles de género que les favorecen – los roles de género son una buena coartada para muchas personas oportunistas.

 

De esta manera podemos identificar y comprender el modus operandi de las personas oportunistas de las cuales está lleno el proceso electoral, por lo cual debemos de abrir cada uno de nuestros sentidos y potencializarlos al máximo para así poder crearnos una mejor opinión de las diferentes propuestas.

 

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Dentro del núcleo de los diferentes institutos políticos podemos encontrarnos con oportunistas a quienes no les tiembla la mano para mentir o manipular, quienes al no verse beneficiados ya sea con puestos, candidaturas, beneficios, contratos entre otros terminan huyendo de aquellos lugares a los que aseguraron en un principio ser leales en lo prospero y en lo adverso, toman maletas, (y algunos ni eso), para adherirse o regresar como hijos pródigos.

 

Aquellos que huyen y que van de un lugar a otro podrían ser llamados oportunistas ya que si no les conviene a sus intereses personales el partido o instituto en el que en ese justo momento militan simplemente saltan a otro y después a otro y es un sin fin de saltar y de ir y venir de partido en partido. Y en este punto entonces ¿Dónde queda la sociedad? ¿Dónde quedan las necesidades de la población?; podríamos hacernos muchas preguntas al respecto, pero seguiríamos sin tener una respuesta o por lo menos una que sea coherente entre su ser, su pensar y su actuar.

 

El tema “política” para muchos resulta incómodo y muchas veces hasta nefasto,  debemos considerar que nosotros mismos somos quienes hacemos el tema tan molesto por permitir que gente interesada solo en su bien personal sea quienes tomen decisiones dentro de los diversos  institutos políticos y lo que es aún peor que lleguen a ocupar un lugar dentro de la administración pública para el que se han postulado y que al término del periodo simplemente no dejen nada, incluso ni el mal sabor de boca, porque ni siquiera eso realizaron bien.

 

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En la actualidad el país cuenta con un nuevo tipo de gobierno, para algunos resulta un buen cambio, para otros no lo es tanto, y para aquellos que se dejan llevar por medios de comunicación o por el decir de decires resulta que es lo peor que pudo pasar al país; sin embargo, ha dado la pauta para no permitir que gente oportunista llegue a los diferentes mandatos con engaños y manipulando a la gente.

 

Evidentemente el proceso electoral destapa a un sinfín de particularidades propias de la elección de nuestros administradores y representantes, pero debemos tener muy presente que estará llena de guerra sucia y de quienes cambiaran de partido solo con la finalidad de seguir con la vieja escuela. ¿y ustedes amables lectorxs realmente quieren un cambio?; saludos y cuídense, porque tal vez estemos en semáforo sandía.

 

 


 

 

 

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