hipersexualización
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En momentos de crisis como la que vivimos hoy a causa de la pandemia por la COVID 19, el panorama se volvió desalentador ante los diversos cambios que se enfrentaron causando angustia, ansiedad y miedo, los empleos se afectaron pues hubo reducciones de sueldo, las pérdidas de trabajo, la incertidumbre ante la enfermedad al contraerla o al perder un familiar, así mismo, emocionalmente también se ha vivido una crisis que ha afectado nuestra forma de enfrentar estas situaciones.

 

Por: Mtra. Yuvani Hernández Enríquez | @YuvaniHernández

 

En el ámbito educativo no se escapó de los efectos de la pandemia, niños y jóvenes están enfrentado condiciones inimaginables donde el aislamiento, la convivencia, la enseñanza y el aprendizaje cambiaron por completo, donde los profesionales de la educación se han convertido en verdaderos agentes de apoyo y acompañamiento en la formación emocional de los estudiantes, los docentes ahora son actores de resiliencia.

 

 

 

La resiliencia es la capacidad humana que permite afrontar y superar situaciones de adversidad, implica hacer uso de recursos psicológicos que permitan salir adelante y sobreponerse. Aunque todos los seres humanos podemos desarrollar esta capacidad, los niños y jóvenes son más vulnerables al momento de saber sobreponerse a momentos de crisis, si bien es cierto que los padres de familia son los principales formadores que deben ayudar a los hijos, la dinámica del hogar por la pandemia también sufrió cambios  pues el trabajo en casa se incrementó llevando a los integrantes del hogar a no saber manejar las emociones, esto hace que los docentes se conviertan en actores que coadyuven a la construcción de la resiliencia en los estudiantes.

 

Si bien los propios docentes requieren de apoyo emocional ante el estrés laboral que se vive por la carga administrativa o por la exigencia de resultados, se ha de reconocer que los propios docentes pueden tener la misma angustia, miedo e incertidumbre que la pandemia ha generado en todos. Sin embargo, a lo largo de la historia se ha demostrado la capacidad docente para ser resilientes, han logrado salir avante ante las propias perdidas personales, han superado otras crisis sanitarias, han salido avante en desastres naturales que los ha llevado a mostrar su capacidad para construir y fortalecer la formación de los estudiantes.

 

Docentes y resiliencia.

 

La resiliencia se va construyendo en el tiempo, la tarea docente resulta compleja al tratar de lograr que todos sus alumnos aprendan, que no se quede nadie atrás ni afuera del sistema educativo, y ahora en la pandemia resulta de vital importancia no solo construir saberes sino ayudar a los alumnos a desarrollar habilidades socioemocionales que coadyuven a enfrentar la crisis, y la adversidad que trajo el aislamiento social, para transformarlas en experiencias positivas.

 

Escuchar las inquietudes, necesidades e intereses de los estudiantes es primordial para conocerlos, abordar con ellos temas relacionados a la empatía, el autoconocimiento y la tolerancia contribuye a la construcción de un bagaje que les permita tener herramientas para saber actuar.

 

Es bien sabido que el currículo escolar es importante, pero mucho del currículo oculto que se transmite debe contribuir al desarrollo de habilidades socioemocionales, la carga laboral para el docente es alta, pero en tiempos de pandemia se debe pensar en el futuro y en la manera que podremos reconstruir a la sociedad en todos los aspectos, ya que el regreso a clases también causará emociones positivas y negativas que el docente tendrá que enfrentar.

 

Algunas actividades que se pueden emprender desde la escuela consisten en fomentar la lectura de textos que muestren cómo después de la tormenta llega la calma, así mismo, llevar un diario de emociones que permita a los estudiantes expresar su sentir en el día a día, pedirles a los estudiantes investigar sobre la biografía de algún personaje que ha enfrentado la adversidad puede ayudar a mostrar las formas de ser resiliente.

 

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Reconocer el esfuerzo de cada estudiante y valorar su proceso de aprendizaje va más allá de asignar una calificación, pues en estos momentos muchos presentan carencias que les impide cumplir con los requerimientos que la escuela formal exige, se debe seguir buscando la participación activa de los padres de familia, dar orientación a ellos para saber cómo pueden ayudar a sus hijos a fortalecer sus emociones, aun sabiendo que pocos lo harán,  lograr que unos cuantos apliquen las sugerencias resultará  satisfactorio.

 

Resulta complicado trabajar las emociones a la distancia, sin embargo, se sabe del compromiso y vocación de los docentes para la construcción de una sociedad más justa, tolerante y resiliente. Los problemas, las crisis, las adversidades se deben ver como   una oportunidad de aprendizaje, en el que entran en juego la escucha y la empatía a través de una comunicación asertiva, solo así podremos salir adelante.

 

EDUCAR  ES SERVIR

 

 


 

 

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