Pandemia
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Por: C.P. América Rojas Cruz | @AméricaRojas

 

2020 ha sido un año de fuertes cambios en nuestra vida. Para muchos han sido los peores meses, para otros una oportunidad para hacer un alto en la vida y analizar de qué forma puede transformar, de manera positiva, su existencia, tras crisis por la pandemia.

 

Los efectos del aislamiento social durante la pandemia se han visto reflejado en diferentes aspectos de la vida cotidiana en las familias mexicanas, el aspecto emocional, social, económico, laboral, educativo, psicológico, entre otros. Así mismo ha sido un periodo donde las familias han estado resguardadas y debido a eso varios sectores de la economía se vieron frenados impactando de esta forma la economía nacional.

 

Por definición una Pandemia es “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. Pero ¿Qué es lo que ataca una Pandemia? Creo que muy poco se había hablado sobre los efectos de una Pandemia en la vida, la economía y la sociedad de algún país, nunca, en la historia reciente, habíamos experimentado una Pandemia de esta magnitud y por consiguiente información se ha ido descubriendo y las medidas las hemos venido aprendiendo paso a paso, por lo que falta muchísimo todavía por escribir.

 

Sin duda el principal efecto es la salud pública, el alarmante número de contagios y decesos causados directamente por el Covid-19 y los daños colaterales y secuelas a quienes lo han o están padeciendo, haciendo énfasis en los grupos de población vulnerables o de riesgo con enfermedades preexistentes o edad avanzada. De esto se está escribiendo día a día en las páginas de los diarios y en publicaciones especializadas.

 

Sin duda esta situación ha puesto a prueba los sistemas de salud y de protección social, y no siempre con muy buenos resultados, por la insuficiencia de materiales, medicamentos, infraestructura hospitalaria especializada y personal médico y más aún en regiones del país alejadas de los grandes centros urbanos.

 

La interminable Cuarentena, que se convirtió en un encierro voluntario, principalmente motivado por el miedo, que ha causado crisis y trastornos de ansiedad y depresivos, que han polarizado la emocionalidad de las persona detonando en ira, irritabilidad, confusión, y preocupaciones por ser contagiados,  por la pérdida de un ser querido, por la pérdida de su trabajo y su economía,  también ha derivado en fuertes cambios de comportamientos como el excesivo consumo de alcohol y sustancias o el incremento de automedicación.

 

Estas crisis se inician con los miedos a ser infectados y el evidente fatal desenlace, después por sus pérdidas y continúan por la incertidumbre del tiempo de duración de una Pandemia en la que no se ve la luz al final del túnel.

 

Aunado a esto pudiéramos dar un vistazo a algunos efectos:

 

  • Efectos sociales

 

El ser humano un ser social, por ende busca la compañía y la cercanía, no obstante el distanciamiento social derivado del miedo al contacto físico y posible contagio imposibilita la actividad social, se ha renunciado a estar con otros seres más allá de su primer círculo, a decir, en el mejor de los casos hay familiares y amigos con quienes solo se han contactado por teléfono o medios remotos, u otros con quienes han pasado meses sin convivir o ver. En silencio se renuncia a toda posibilidad de contacto, incluso se rechaza a posibles contagiados.  Esta situación evidencia cambios en la escala de valores donde mi fin último y el de los míos es sobrevivir, y por razones obvias cambios en valores culturales y tradiciones.

 

  • Efectos económicos

 

Un encierro de la población que deriva en Sectores económicos que han disminuido sensiblemente su actividad como industria, turismo, trasformación, etc. Y la consecuente caída del empleo formal e incluso la economía informal, cierre de fuentes de trabajo y solo algunos que han mantenido su actividad e incluso se han incrementado tales como el de los alimentos, la salud, medicamentos y telecomunicaciones. Cambios en los patrones de consumo y la comercialización que afectan hasta el cierre de pequeños comercios como papelerías, abarrotes, talleres y oficios tradicionales.

 

Solo como muestra, según una nota del diario Reforma del 17 de noviembre, establece que en la Ciudad de México, al mes de septiembre 2020 han cerrado 32,493 negocios, casi cinco veces más de los 7 mil negocios creados desde el mes de marzo cuando inició el confinamiento, así mismo la CANACO prevé que para finales de año los cierres de establecimientos sea de 37 mil 800 según sus estimaciones.

 

  • Efectos laborales

 

Pérdida de empleos, reducción de salarios, bajas temporales sin sueldo, “home office” a los que grandes sectores de la población no tienen acceso.

 

Como dato importante de acuerdo con una encuesta realizada por el INEGI, en los meses de abril a mayo, el 93.2% de las empresas reconoció haber sido afectadas y también manifestaron una reducción del 44.9% de personal.

 

Estas situaciones afectan a un importante número de familias de escasos recursos que mayoritariamente destinan sus ingresos a la alimentación.

 

Adicionalmente las expectativas de conseguir en empleo se ven menos alentadas para jóvenes y personas de edad avanzada.

 

  • Efectos en la Educación

 

Cambios en la impartición de clases y en la recepción, clases a distancia que implica cambios de formatos, tiempos y contenidos, un desafío para las familias que deberán garantizar contar con internet y dispositivos electrónicos para la recepción de la catedra.

 

Asimismo, es un reto nada menor para  la plantilla de profesores en todos los niveles educativos que deberán habilitarse en nuevas tecnologías y plataformas educativas, que en la mayoría de los casos representa una carga extra de trabajo para los docentes.

 

Por otro lado el confinamiento ha representado para los educandos cambios que no todos aceptan y se detona en el brutal incremento en el uso de redes sociales y televisión que deriva en aburrimiento, trastornos del sueño y hasta la deserción escolar. No sabemos todavía los resultados y consecuencias.

 

  • Efectos Familiares

 

Los cambios en la manera de administrar y vivir el tiempo en familia, el aislamiento, y la convivencia obligada y el encierro ha generado que los índices de la violencia intrafamiliar vayan al alza, asimismo se incrementan los niveles de alcoholismo y drogadicción.   Esto tiene un mayor grado de incidencia cuando se presentan enfermos en casa, perdidas de familiares, problemas económicos.

 

Un efecto importante a estudiar es la percepción de los jóvenes sobre su presente y su futuro inmediato, el desánimo y la pérdida de su sentido de vida

 

  • Efectos Personales

 

El gran dilema es estar con nosotros mismos, no sabemos estar solos. El confinamiento pone a prueba esa capacidad, lleva al límite nuestras emociones, despierta los grandes temores y el estado de ansiedad.

 

No obstante esos efectos psicológicos y emocionales, derivados de  fuertes procesos de duelo, también ha sido una oportunidad de crecimiento para quien ha podido encontrar formas alternas de producir, de crearse, estudiar, y reinventarse  encontrando un nuevo sentido de vida a través de una fortaleza física, intelectual o espiritual, incluso con una nueva manera de entender la naturaleza y la ecología.

 

Lo que vivimos es un experimento social que no sabemos a ciencia cierta los verdaderos resultados, estamos en el proceso, son desafíos que han generado pérdidas y también nuevas oportunidades y fortalezas que como comunidad hemos estado descubriendo, sin embargo, nos quedan retos que son responsabilidad gubernamental y de la sociedad en su conjunto ante esta Pandemia y nuevas enfermedades a las que pudiéramos enfrentarnos.

 

La nueva cultura de la prevención y los cuidados como son el uso de cubre bocas, la higiene de todos nuestros espacios privados y públicos, mejorar las costumbre alimenticias, atención de enfermedades preexistentes, y asumir que estamos en un mundo en constantes cambios que puede presentarnos nuevas pruebas.

 

¿Y después de la pandemia qué?

 

Es evidente que si ya se han venido dando  cambios sustanciales en nuestra tradicional forma de vivir, trabajar, estudiar o convivir, después de la pandemia pudieran darse otros o irse consolidando los que han iniciado; se observan cambios en los sistemas de producción y el trabajo asalariado, cambios en los sistemas de comercialización y abasto, cambios en los formatos de convivencia,  recreación, consultas médicas, en la utilización de las tecnologías de la información para el estudio, trabajo en casa y en el concepto tradicional de “oficina”, incluso cambios los lugares de residencia.

 

Si es posible trabajar a distancia, realizar trámites electrónicos, estudiar virtualmente y abastecerse por internet, ¿Por qué seguir viviendo en zonas altamente pobladas?

 

Es obvio que somos seres humanos, seres sociales, el contacto es fundamental; el estrechar una mano, el beso y el abrazo, el contacto físico seguirán prevaleciendo, seguiremos necesitando la cercanía de la familia y los amigos, los festejos, nuestras tradiciones, pero la experiencia vivida en todos también dejara una fuerte dosis de temor, y ojalá lo hayamos aprendido y consolidemos una nueva cultura de prevención, de higiene, de alimentación y de salud.

 

Esta Pandemia, nos obliga a no solo ver nuestras debilidades, si no que nos cuestiona esa supuesta supremacía de la raza humana, y deja al descubierto nuestra vulnerabilidad, y que los abusos en, confianza, egocentrismo, en nuestros modelos económicos, nuestros empleos, nuestras posesiones materiales, nuestros sistemas sociales, nuestras leyes, y el uso indiscriminado de los entornos naturales, los animales y la ecología, son muestra inequívoca de nuestra vulnerabilidad, es de suma importancia que se entienda, que difícilmente podremos evitar fenómenos tan invasivos y destructivos como esta Pandemia, pero si podremos hacernos cargo con responsabilidad de todos de sus efectos.

 


Sobre la autor:

América Rojas Cruz ha colaborado con grupos de autoayuda para la atención de las adicciones y erradicación de la violencia infantil y de género; ha colaborado con Organizaciones pro defensa de los derechos de la mujer y los niños; es Coordinadora de AyudarTe, dedicada a la gestión de ayuda en favor de grupos vulnerables; es una convencida de que solo tenemos una oportunidad para hacer un mundo mejor para todos y esa es Hoy.

 

 

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